El Adios
Quiero que la tierra me cubra cinco metros, que las hojas se acumulen y se descompongan junto conmigo y la lluvia de este invierno que no acaba.
Quiero sentir los pasos de los despreocupados caminando sobre mi tumba y el aroma de las flores dejadas sin sentimientos.
Quiero sentir el alivio del abandono de un cuerpo incapaz de agradar.
Quiero sentir de las propias palabras del viento el silencio de que nadie haya preguntado por mi.
Quiero, después de sentir tanto, no sentir más.
Quiero ver a la cara a los fantasmas que esperan por mi y tenderles la mano para facilitarles su trabajo.
Quiero que las lagrimas vuelvan a brotar para llorar por mí, ya que nadie más lo hará.
Quiero la soledad, no la de la ausencia, sino la de mi propia tumba.
Quiero destruir todo lo que me refleje, y así por consideración, facilitarles el olvido.

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