Sunday, September 11, 2005

Bienvenidos a mi Blog



Comenzar a escribir no es tarea fácil. Por el contrario, plantarse sobre la hoja en blanco o frente al destello de la pantalla del computador puede llegar a ser una experiencia bastante intimidante.
Las ideas que con anterioridad rondaban libres por la mente creando magníficos proyectos de textos, ahora se esfuman, y las pocas palabras sueltas que quedan, no logran hallar un orden lógico capaz de componer la más simple de las frases.
Si aceptan el hecho de que aquellas frases que pensé dignas de la envidia de Shakespeare se quedaron en algún lugar de mi mente, y que el resultado de este ejercicio no tiene otro fin más que el de ser un mero hobbie (ni soñar con un fin literario), les invito a continuar la lectura y forjarse vuestra propia opinión de estos textos que, sin intencionalidad, se han visto influenciados por distintas situaciones de la vida.

Poeta

Se te escapan las letras con que juegas, vas perdiendo el abecedario. Y, entre palabras revueltas, perdiste mi nombre.

Andante (ma no allegro)


Dejo enterrada mi huella en este sendero, con la esperanza de que algún viento furtivo no se la robe. Desecho las hojas muertas que caen en mí andar, dejándolas en compañía de la tumba que abandono.
Cargo para mi viaje sólo lo que me ayude a llevar mi rumbo, y borro toda imagen que les permita recordar mi paso por vuestras veredas.
Me marcho buscando cobijo en el útero antiguo, para reconstruir desde ahí el arcano de la torre que se desmoronó. Y, si en lustros venideros nos encontramos nuevamente limpiando nuestras lápidas, aléjense, que ya no soy el alma conocida, por que cometí el error de mirar atrás mucho antes de partir y me convertí en sal.

Siesta

En la tierra, ahí es donde se ha dispuesto mi lecho. En la húmeda oscuridad.

Cuando Conocí a Lorca

En el dormitorio, la cama desecha con las sábanas quemadas. Desde el baño la bombilla asomaba su luz por la puerta entreabierta, en el pasillo se paseaban en pena cuatro patas que rasguñaban las paredes.
La melancolía fue la única que llegó, y silenciosa, pasiva e imprudente, se sentó entre ambos a hacernos compañía completando el triangulo que los cuatro habíamos dejado inconcluso.
Así se nos pasó la noche y la fortuna. El reloj marcó las cinco en punto y bajamos la vista para no ver derramada la sangre de Ignacio.

Mar

Quise ser el mar en el que disfrutaras, pero te ahogaste en mis aguas.

Padres

Del orgullo quebrado por la propia voz, nace la vergüenza de enfrentar a quien nos engendró.

Gótico


Los gemidos llegaron a través de las paredes y el cuarto comenzó a llenarse de calor; calor humano impregnado de sudor.
Los aromas de los cuerpos se contorcionaban frente a mi nariz dejando pequeños estigmas para no olvidarlos. ¡Cómo poder olvidarlos!, si fueron ellos los que despertaron la envidia y el deseo dentro de mi cuerpo marchito. Fue por ellos que me arrastré hasta la puerta y decidí mirar por la cerradura, pegué mi ojo a ese ínfimo agujero casi vaginal y observé sus rituales. Vi como ella, mujer bella y sumisa, era amarrada y sentí mi lengua humedecer mis labios. Vi su cuerpo desnudo ser penetrado una y otra vez y me quemé con el ardor de la pasión entre mis piernas; vi los látigos, vi el cuero negro sobre el piso, vi los juguetes de sus perversiones, y vi sus cópulas energéticas y joviales mientras yo anhelaba en mi soledad sólo un extracto de esa mujer que yacía muerta sobre el piso de la habitación contigua.